Daniel Mérida alcanzó la final del Challenger de Perugia después de una semana sobresaliente, cayendo únicamente en el encuentro decisivo ante el portugués Henrique Rocha por 7-6(5) y 6-3. Un resultado que refuerza la sensación de que Mérida continúa dando pasos firmes hacia la élite del tenis mundial.
A sus 21 años, el español vive una temporada extraordinaria. Su presencia en la final de Perugia le permite alcanzar el mejor ranking ATP de toda su carrera, instalándose en el puesto número 82 del mundo.
El Challenger de Perugia volvió a ser una muestra de esa madurez competitiva que ha desarrollado durante los últimos meses. Como tercer cabeza de serie del cuadro, inició su camino superando al italiano Gianluca Cadenasso. Posteriormente derrotó al británico Liam Broady y firmó una de las actuaciones más brillantes de la semana en cuartos de final, donde se impuso con contundencia al español Pablo Llamas Ruiz por 6-1 y 6-2.
Las semifinales exigieron su mejor versión. Frente al italiano Andrea Pellegrino, uno de los jugadores más peligrosos del torneo, Mérida supo sufrir, adaptarse y competir para terminar llevándose el encuentro por 6-3, 5-7 y 6-3. Una victoria que le abrió las puertas de una nueva final.
Aunque el título terminó en manos de Henrique Rocha, la sensación que deja el torneo es muy positiva para el jugador madrileño.
El 2026 está siendo el año de su consolidación. A su título en el Challenger de Tenerife hay que sumar la final alcanzada en el ATP 250 de Bucarest, donde sorprendió al circuito tras superar la fase previa, así como su brillante actuación en el Mutua Madrid Open, alcanzando la tercera ronda desde la clasificación. Además, ha debutado esta temporada en escenarios tan exigentes y prestigiosos como Roland Garros, Indian Wells y Miami.
Cada torneo parece añadir una nueva pieza al crecimiento de un jugador que continúa ampliando sus recursos sobre la pista. Más sólido físicamente, más agresivo en los momentos importantes y con una confianza cada vez mayor.
Tras la final de Perugia, el propio tenista reconocía que no tenía claro disputar el torneo después de Roland Garros, aunque terminó encontrando una recompensa importante a su apuesta.
La semana italiana no le dejó el trofeo, pero sí algo igualmente valioso: la confirmación de que su tenis continúa creciendo, una nueva final en su palmarés y la mejor clasificación ATP de su trayectoria.
Dani Mérida continúa escribiendo una historia que ilusiona al tenis español. El montemarino afronta ahora la temporada de hierba con la confianza de quien sabe que cada vez está más cerca de asentarse entre los mejores jugadores del mundo.
