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Iraklis Femenino: luchar contra la adversidad para que la ilusión siga viva

El CD Iraklis Femenino necesita jugadoras y apoyo real para seguir compitiendo y creciendo

En ocasiones, el mundo del fútbol, como la vida misma, no acaba siendo justo con aquellas personas que luchan por disfrutar de este maravilloso deporte. Entrenar con intensidad, comprometerse con un escudo y una camiseta, para después encontrarse con la falta de jugadoras, es una realidad que vive actualmente el CD Iraklis Femenino.

 

Las sanvicenteras comenzaron la temporada en 2ª Regional Valenta con 15 fichas y la ilusión intacta de un grupo de chicas que soñaban con completar un año histórico. Sin embargo, las lesiones han ido golpeando duramente al equipo, mermando una plantilla que, jornada tras jornada, se ve obligada a competir en condiciones muy complicadas.

 

El equipo está liderado por su capitana, el corazón del vestuario. A pesar de su temprana edad, su madurez, compromiso y amor por el fútbol la han convertido en una auténtica seña de identidad del Iraklis. Erika comenzó en este deporte con tan solo cinco años y desde entonces su relación con el fútbol ha sido una historia de amor constante: “El fútbol es mi pasión desde que tengo uso de razón. Nunca he dejado de crecer, aprender y soñar a través de este deporte. Jugar al fútbol es una forma de exigirme y luchar al máximo por lo que quiero”.

 

Durante su formación pasó por el Xaloc, uno de los clubes con mayor tradición en el fútbol femenino base, donde aprendió que el deporte se construye desde el respeto, los valores y el trabajo diario. Además, la capitana destaca la importancia del fútbol sala en su desarrollo: “Me ha dado una base técnica y una velocidad de pensamiento que hoy en día son una ventaja en el fútbol 11”.

 

Erika decidió apostar por Iraklis, un proyecto humilde, comprometido y dedicado al crecimiento del fútbol femenino. No obstante, los inicios no han sido sencillos: “Ha sido un comienzo muy difícil. Las lesiones afectan no solo en lo deportivo, sino también en lo humano. Como capitana intento estar cerca de mis compañeras y recordarles que cada dificultad es una oportunidad para seguir luchando”.

 

La jugadora también quiso dedicar unas palabras a su compañera Albita, cuya lesión la mantendrá alejada de los terrenos de juego durante toda la temporada: “Su lesión ha sido un golpe muy duro para todas. Este año también jugamos por ella”.

 

Las dificultades han llegado a tal punto que el conjunto sanvicentero ha disputado algunos encuentros con solo ocho jugadoras, una situación extrema que refleja el compromiso y la entrega del grupo. Lejos de rendirse, estas jóvenes gladiadoras han afrontado cada partido como si fuera el último, unidas, apoyándose mutuamente y sin bajar la cabeza en ningún momento.

 

Mientras el fútbol femenino de élite sigue dando pasos hacia adelante, la base continúa necesitando un apoyo real. Sin recursos, sin visibilidad y sin compromiso institucional, proyectos como el del Iraklis corren peligro, a pesar del enorme sacrificio de sus jugadoras.

 

A las dificultades deportivas se suman los problemas logísticos con los campos de entrenamiento, una situación que la capitana aclara con responsabilidad: “No es un problema del club. En San Vicente del Raspeig hay pocos campos y mucha demanda. Aun así, el equipo se adapta, trabaja con profesionalidad y aprovecha al máximo los recursos disponibles”.

 

Desde la plantilla se hace un llamamiento claro: se necesitan jugadoras, apoyo y recursos para poder seguir construyendo un proyecto lleno de ilusión, esfuerzo y valores. La preocupación por no poder completar la temporada existe, pero la actitud sigue siendo ejemplar: “Mientras exista la opción de competir, vamos a dar la cara por el equipo y por el club hasta el final”.

 

Por ello, desde Iraklis animan a todas aquellas chicas que quieran jugar al fútbol a dar el paso y unirse al equipo: “No pueden dejar escapar una pasión por miedo o vergüenza. Todo empieza atreviéndose. Aquí se valora el esfuerzo, el compromiso y las ganas por encima de todo”.

 

Porque si se pierden proyectos como este, pierde el fútbol. Pierden las niñas que sueñan con llegar algún día a lo más alto.

Y porque rendirse nunca ha sido una opción para quien sueña en grande. Que el CD Iraklis siga compitiendo, creciendo y demostrando que la ilusión también juega sus partidos más importantes.