HLA Alicante sigue en caída libre. El equipo alicantino se encuentra en una grave crisis, sin conseguir una victoria en lo que va de 2025. El pasado sábado sumó su quinta derrota consecutiva frente al Club Ourense Baloncesto (81-75) en la jornada 18 de Primera FEB.
Los de Rubén Perelló se plantaban en el encuentro con la necesidad de volver a ganar y asegurar el factor cancha de cara a los playoffs, algo que no parecía difícil en el mes de diciembre.
El encuentro arrancó con mucha intensidad, ya que ambos equipos tenían mucho en juego. Los alicantinos fueron mejores en los primeros minutos del partido, donde supieron leer muy bien el juego de los locales.
Ante la falta de acierto desde el perímetro, las penetraciones a canasta fallidas y la dificultad para encontrar al jugador liberado, el HLA buscó un juego más en la pintura. Mwema, Mike Torres y Kevin Larsen se encargaron de sostener a los alicantinos cerca del aro, lo que llevó al Ourense a modificar su planteamiento. El primer cuarto acababa con ventaja para HLA Alicante (18-25).
Kevin Larsen se convirtió en el jugador más peligroso, generando mucho daño bajo el aro gracias a su poderío físico, pero también castigando desde el exterior cuando recibía superioridad y asistía a sus compañeros en posiciones claras de anotación.
El segundo cuarto mantuvo el patrón visto en la primera mitad. El escaso acierto desde la línea de tres y la dificultad para lanzar contraataques más rápidos no permitieron a los alicantinos aumentar su ventaja. Aun así, HLA Alicante se marchó al descanso por delante en el marcador (34-40).
Sin embargo, el paso por vestuarios sentó más mal que bien a los de Perelló, que veían cómo el Ourense se metía de lleno en el partido aprovechando los errores alicantinos en las transiciones y en las jugadas ofensivas.
Un Ourense sostenido por Kalscheur, que se encargó de seguir el ritmo anotador de Kevin Larsen en la canasta rival. HLA tuvo que realizar ajustes defensivos para marcharse al último cuarto con una ligera ventaja (59-61).
El último cuarto fue un fiel reflejo de la situación del conjunto alicantino, que está sufriendo mucho en los finales de partido en las últimas jornadas.
El equipo no supo cerrar el encuentro tras la eliminación de Okanu y la técnica señalada a Gill, quien durante la primera mitad había estado neutralizado, pero acabó aportando diez puntos y ayudando a sus compañeros a través de los bloqueos y el pick and roll.
A falta de tres minutos para el final, el marcador reflejaba un empate a 71. Mientras que los alicantinos fueron castigados por la falta de acierto exterior, los locales supieron gestionar mejor sus ataques para acabar llevándose la victoria (81-75).
Una derrota que genera dudas en la afición. Quinta derrota consecutiva y, sobre todo, una estadística que refleja el principal problema del equipo: hasta seis jugadores no superaron los cinco puntos.
Este miércoles, frente al Melilla Baloncesto, es el momento idóneo para conseguir una victoria que corte esta mala dinámica y mejore los ánimos de una afición preocupada. Para ello, el club ha repartido entradas gratuitas a los colegios y dos entradas por abonado, con el objetivo de llenar el Pedro Ferrándiz.
