HLA Alicante
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El HLA Alicante resiste pero sucumbe ante la solidez del Obradoiro (87-75)

El equipo alicantino aguantó hasta el descanso, pero la falta de acierto de Kevin Larsen y la fortaleza local terminaron decantando el partido.

El HLA Alicante regresó de Santiago con una derrota, frente a Obradoiro, que deja más frustración que resignación. No fue un partido pobre, ni mucho menos, pero sí uno de esos días en los que las piezas habituales dejan de encajar al mismo tiempo. Y en una pista como el Fontes do Sar, cuando eso sucede, el castigo suele ser inmediato.

 

El arranque invitaba al optimismo. Alicante se mostró suelto, dinámico, compartiendo bien el balón y encontrando el aro desde el perímetro. Durante varios minutos, el guión fue el esperado, y la ventaja visitante (4-14) obligó a Obradoiro a ajustar antes de lo previsto. Sin embargo, ese impulso inicial fue perdiendo fuerza a medida que avanzaba el partido.

 

El conjunto gallego empezó a sentirse cómodo desde atrás e imponer su ley cerca del aro. Dos Anjos se hizo notar desde el salto inicial, y Galán aportó intensidad, oficio y liderazgo en los momentos clave. No necesitó acelerar el ritmo ni asumir riesgos: le bastó controlar el tempo y castigar cada indecisión del HLA para girar el marcador a su favor (17-24).

 

Mientras tanto, el HLA Alicante se vio obligado a un ejercicio constante de resistencia. Supo mantenerse en el encuentro durante buena parte de la primera mitad, incluso cuando el equilibrio ya era total. Un acierto exterior aislado permitió llegar al descanso con opciones intactas, aunque la sensación era otra: el partido empezaba a escaparse (44-41).

 

"lucentum contra Obradoiro"

Tras la reanudación, el choque entró en una fase espesa, poco vistosa y llena de errores. Este escenario penalizó especialmente al HLA, incómodo en ataque y sin continuidad. Obradoiro, en cambio, supo manejar mejor la situación, sumando sin alardes y ampliando su ventaja a base de paciencia y solidez.

 

La falta de acierto de Kevin Larsen resultó determinante. El danés, habitualmente garantía de su equipo, no encontró ritmo ni espacios, bien controlado por la defensa local y lejos de sus registros habituales. Su desconexión afectó directamente al juego del equipo, que perdió claridad y referencias en los momentos decisivos.

 

Con la máxima ventaja local (76-60) ya en el tramo final, Alicante aún amagó con una reacción desde el orgullo. Logró recortar diferencias y generar cierta incertidumbre, pero las prisas y varios errores consecutivos apagaron cualquier opción real de remontada.

 

El HLA Alicante compitió y no se dejó ir, pero eso no bastó en un escenario que exige precisión y constancia. Cuando tu jugador más determinante no puede marcar diferencias, ganar se convierte en una empresa muy complicada. Y esta vez, en Santiago, el margen fue inexistente