El Hércules sigue sin encontrarse con el triunfo. En las cinco primeras jornadas de liga apenas suma una victoria —la de la primera fecha—, tres derrotas consecutivas y, ahora, un empate sin goles frente al Alcorcón en el estadio José Rico Pérez, en la quinta jornada del Grupo 2 de Primera RFEF.
El encuentro comenzó con cautela por parte de ambos conjuntos, sin un dominador claro. El Hércules, consciente de que el Alcorcón tiene como virtud la posesión y el control del juego, trató de imponer su estilo a través del balón. El equipo de Rubén Torrecilla consiguió arrebatarle la pelota al rival, aunque sin encontrar la fluidez ni la profundidad necesarias en ataque.
En el minuto 28, un balón largo del conjunto alfarero permitió a Vladys ganar la posición a Rentero, que lo tocó levemente por detrás, provocando su caída dentro del área. El entrenador visitante pidió revisar la acción en el VAR, pero tras la revisión el colegiado determinó que el contacto había sido mínimo y, además, fuera del área.
El Alcorcón asumió el mando durante algunos minutos, pero no logró transformarlo en ocasiones de gol. El duelo careció de verticalidad y de desborde en las áreas. Las llegadas más claras del Hércules en la primera parte llegaron en apenas dos minutos, con disparos de Soldevilla y Ben Hammed.
Los dos equipos abusaron de balones largos, esquivando el centro del campo, y de centros laterales sin rematador. Muestra de lo plano del juego: en toda la primera parte el Hércules no disparó a portería, mientras que el Alcorcón lo hizo una sola vez.
Tras el descanso, el Hércules pareció salir con otra cara. Adelantó la presión, empujó sus laterales hacia arriba y comenzó a generar más peligro. En el minuto 51, Soldevilla firmó el primer disparo a puerta del partido para los alicantinos. En apenas seis minutos, el Hércules transmitió más sensación ofensiva que en todo el primer tiempo, con llegadas de Carlos Rojas y Ben Hammed. Javi Jiménez, con sus incorporaciones por la izquierda, encendió a la grada con la esperanza de un gol que nunca llegó.
Sin embargo, a partir del minuto 60, con los cambios en ambos equipos, el partido volvió a la misma dinámica: imprecisiones, juego embarullado en el medio y pocas ideas cerca de las áreas.
En el minuto 87 se vivieron las dos acciones más peligrosas del choque, ambas para el Alcorcón. Primero, Blanco remató en buena posición tras una jugada de Carmona, pero la defensa herculana desvió a córner. En el saque, Pola cabeceó con potencia y obligó a Carlos Abad a sacar una mano providencial que salvó el empate.
En el tramo final, el conjunto madrileño mostró mayor frescura física y claridad de ideas, aunque el marcador ya no se movería. El Hércules terminó el encuentro con solo cuatro remates —ninguno entre los tres palos—, mientras que el Alcorcón registró tres disparos a portería de un total de cinco intentos.
Con este resultado, el Hércules queda en zona de descenso con apenas 4 puntos de 15 posibles y la sensación de que el equipo no logra mostrar su mejor versión. La parte positiva es que, al menos, los errores defensivos de las primeras jornadas no se repitieron. Pero el déficit ofensivo sigue siendo una losa que impide al equipo alicantino reencontrarse con la victoria.
Al finalizar el encuentro, parte de la afición pidió la destitución de Torrecilla. El técnico, sin embargo, se mostró sereno y confiado: “Yo estoy bien. La gente es soberana y piensa que quizá puedo tener parte de culpa en que el equipo no gane. Si llegamos a meter una, la imagen habría sido buenísima. El equipo se deja todo, y en el momento en que cambiemos la dinámica todo será diferente. Sé perfectamente cómo es la gente del Hércules: piden exigencia y resultados. Hemos estado muy cerca de la victoria, me quedo con la sensación de que los jugadores han terminado fundidos. El resultado tiene que llegar seguro”.
El técnico reconoció la desilusión del vestuario, aunque quiso rescatar la actitud del grupo: “Todo es mejorable, pero me quedo con la actitud. Hemos metido al Alcorcón en su campo gran parte del partido. Está en detalles… A los golpes merecíamos más que el rival. Hay que seguir trabajando, soy un currante y lo voy a seguir siendo hasta el último día. Mi equipo compite, pero necesitamos quitarnos la presión. Queda mucho todavía, y el primer paso lo tenemos que dar en Teruel”.
Torrecilla, acostumbrado a la exigencia del Rico Pérez, concluyó con un mensaje de calma: “No es la primera vez que piden mi dimisión, ya lo hicieron hace dos años. Tengo parte de culpa y lo acato. Pero este equipo compite, no se arrastra. Todo es malo ahora, pero siempre se sale. La conciencia está tranquila porque nos dejamos el alma”.
El Hércules buscará reaccionar el próximo domingo a las 16:00 en el estadio de Pinilla, ante el Teruel, en la sexta jornada de Primera RFEF.
