El San Vicente Rugby Club consumó este fin de semana su descenso a Tercera División tras caer con claridad ante el RC Castelló por 47-17 en el partido decisivo de la temporada. El conjunto alicantino, que llegaba a la última jornada con opciones de permanencia, necesitaba una victoria para mantenerse, pero la derrota le deja octavo clasificado con 10 puntos y sin margen para continuar en la categoría.
El encuentro comenzó con máxima igualdad y tensión. Durante la primera parte, ambos equipos apostaron por un juego muy táctico, condicionado en gran medida por las dimensiones reducidas del campo. Las patadas a palos y los golpes de castigo marcaron el ritmo del choque. Tanto el apertura visitante como el “10” sanvicentero intercambiaron aciertos desde los tres puntos, en un duelo estratégico en el que cada error podía resultar determinante. Al descanso, el marcador reflejaba una diferencia mínima, apenas dos o tres puntos arriba para los locales, dejando todo abierto para la segunda mitad.
Sin embargo, el paso de los minutos terminó decantando la balanza. La superioridad física del RC Castelló, especialmente en la delantera, comenzó a notarse con el desgaste. Los castellonenses, con mayor rotación y experiencia, impusieron su potencia en las fases estáticas y aprovecharon mejor los espacios cuando el partido empezó a romperse. El San Vicente resistió con orgullo en defensa, placando con intensidad y buscando ataques verticales con valentía, pero el esfuerzo acumulado pasó factura.
La expulsión de un jugador visitante y la lesión de un centro complicaron aún más el panorama para los alicantinos, que se quedaron con menos efectivos en un tramo decisivo. A partir de ahí, el Castelló encontró más huecos y amplió diferencias hasta el 47-17 definitivo.
El desplazamiento tampoco fue sencillo: tres horas de autobús y salida a las seis y media de la mañana desde Alicante. No obstante, desde el club rehúyen cualquier excusa y ponen el foco en el aprendizaje. Pese al descenso, el balance de la temporada es positivo. Un proyecto joven, con muchos jugadores nuevos en el rugby, ha logrado competir de tú a tú contra equipos más consolidados y llegar con opciones de permanencia hasta la última jornada.
Ahora, el San Vicente mira a Tercera División como una oportunidad para curtirse, crecer desde la base y regresar más fuerte. La actitud, aseguran, nunca faltó. El objetivo será convertir esta experiencia en el impulso necesario para volver a ascender.
