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Destiny y Abraham Paz hunden más aún al Hércules

El Hércules cae 0-1 ante el Antequera en el Rico Pérez tras una gran primera mitad sin premio. La falta de gol y los ajustes de Abraham Paz condenan a los alicantinos, que se alejan del playoff.

Una de las mejores mitades de la temporada fue insuficiente para sumar una nueva victoria. La falta de gol vuelve a ser el principal problema de este equipo. Los herculanos encajaron una nueva derrota en casa, la segunda en la era Beto Company, frente al Antequera (0-1).  Abraham Paz consigue llevarse los tres puntos en su vuelta al Rico Pérez. Este tropiezo en la jornada 24 deja a los alicantinos aún más lejos de los playoffs.

 

El Hércules llegaba a este choque con una única victoria en los últimos cinco encuentros, la conseguida hace dos jornadas frente al Cartagena (2-0), y con la intención de volver a sumar tres puntos tras el empate de la semana pasada ante el CE Europa (1-1).

 

Antes del inicio del encuentro, el ambiente en los aledaños del Rico Pérez ya era tenso. Cerca de 200 aficionados se concentraron en la puerta 0 a las 17:00 horas para pedir la dimisión de la actual directiva tras la resolución del TSJCV.

 

Beto sorprendió con la entrada de Unai Ropero en el once titular como referencia ofensiva. Alberto Toril se quedó en la grada y Fran Sol esperó su oportunidad desde el banquillo. La apuesta le salió bien al técnico en la primera mitad: su equipo saltó al campo con intensidad, dominando el balón y el ritmo del partido.

 

Durante los primeros 30 minutos, los alicantinos llevaron el control y generaron varias llegadas peligrosas. Aranda tuvo la primera en el minuto 9, tras arrancar desde la banda izquierda y buscar el disparo al segundo palo, que se marchó fuera por poco.

 

Las ocasiones se sucedían. Aranda, Mehdi y Ropero tuvieron en sus botas el 1-0, pero Dani Alcover firmó una actuación sobresaliente bajo palos, sosteniendo al Antequera con intervenciones de mucho mérito.

 

El problema es evidente: el Hércules genera, pero no concreta. Cinco goles en cinco partidos, y solo uno en jugada. Los demás, desde el punto de penalti. Una cifra que explica por qué el equipo compite, pero no termina de ganar.

 

Con el paso de los minutos, el Antequera logró reordenarse mejor sobre el césped. Ajustó líneas, frenó las embestidas blanquiazules y equilibró el encuentro. La falta de acierto en ambas áreas llevó el partido al descanso con empate sin goles.

 

Tras la reanudación, Abraham Paz movió ficha con la entrada de David Ramos por Rafa Diz, un cambio que alteró la dinámica del partido. Los visitantes adelantaron líneas, subieron la presión sobre la salida de balón y consiguieron neutralizar a Mehdi Puch.

 

Precisamente Mehdi rozó el gol al inicio de la segunda mitad con un disparo al travesaño tras una buena acción combinativa. Fue el último gran aviso del Hércules.

 

A partir de ahí, los de Abraham Paz crecieron. Siddiki se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza para Samu Vázquez, desbordando por banda y atacando hacia dentro con peligro constante. Blazic tuvo que intervenir en varias ocasiones para evitar el tanto visitante.

 

Los cambios de Beto no lograron reactivar al equipo; al contrario, el conjunto perdió solidez y presencia ofensiva. En cambio, las decisiones de Abraham Paz resultaron determinantes, especialmente el ajuste tras el descanso.

 

En el minuto 82 llegó el golpe definitivo. Destiny aprovechó una acción mal defendida, en la que Nacho Monsalve y Carlos Mangada quedaron señalados por su falta de intensidad en el duelo, mientras Blazic dudó en la salida. El 0-1 fue un castigo demasiado duro para lo visto en la primera mitad, pero coherente con la segunda.

 

El Hércules firmó una buena primera parte, pero se diluyó tras el descanso. Ya sea por el viento, por el ajuste táctico rival o por la falta de acierto, volvió a quedarse sin respuesta cuando el partido se decidió.

 

Con esta derrota, los alicantinos son undécimos con 32 puntos, a cuatro de los puestos de promoción de ascenso y con varios rivales aún con un partido menos. El margen de error se reduce cada semana. Porque competir ya no es suficiente: este equipo necesita convertir su dominio en goles si no quiere que la temporada se le escape definitivamente.