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Benidorm se apaga tras el descanso y deja escapar un partido que tenía en la mano

El BM Servigroup Benidorm dominó durante 30 minutos, pero las pérdidas y la reacción del Attica 21 Hotels OAR Coruña acabaron condenando a los alicantinos (27-22)

Otra vez dos versiones del mismo equipo. El BM Servigroup Benidorm volvió a mostrar su cara más competitiva… y su lado más frágil en cuestión de minutos. Lo que parecía una victoria bien encarrilada en A Coruña terminó en una derrota dolorosa (27-22) tras una segunda parte marcada por errores, desconexión y una remontada local que encendió al pabellón.

 

El partido arrancó con ritmo lento, casi tenso, como si ambos equipos midieran cada paso. Los porteros fueron los grandes protagonistas del inicio, sosteniendo a sus equipos y dejando el marcador bajo mínimos durante los primeros compases. En ese escenario, el Benidorm se sintió cómodo.

 

El conjunto visitante golpeó primero y con autoridad: un parcial de 0-3 que obligó al Attica 21 Hotels OAR Coruña a remar desde el inicio. La solidez defensiva y la paciencia en ataque permitieron a los alicantinos controlar el tempo del encuentro, incluso cuando los gallegos lograron romper su sequía desde los siete metros en el minuto 8.

 

Pese a los intentos locales por asentarse, el Benidorm mantuvo la iniciativa durante toda la primera mitad. Con ventajas cortas pero constantes, el equipo transmitía sensación de control. En el minuto 20, con 4-8 en el marcador, el técnico coruñés detuvo el partido buscando soluciones. Y las encontró.

 

El OAR empezó a crecer poco a poco, aprovechando algunos desajustes y ganando confianza. Aun así, el Benidorm resistió el empuje y se marchó al descanso con ventaja (11-13), dejando la sensación de que el partido estaba donde quería.

 

Pero todo cambió tras el paso por vestuarios.

 

El inicio del segundo tiempo mantuvo la igualdad, con intercambio de goles y alta intensidad. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en el minuto 39. Varias pérdidas consecutivas del Benidorm permitieron al conjunto gallego correr al contraataque y equilibrar el marcador. Fue el primer aviso serio.

 

Tres minutos después llegó el golpe definitivo: el OAR se puso por delante por primera vez (18-17). El pabellón estalló, y el partido ya tenía dueño emocional. El Benidorm, que había sido sólido y ordenado, empezó a descomponerse.

 

La defensa dejó de ser ese muro de la primera mitad y el ataque se volvió previsible. Mientras tanto, el equipo coruñés jugaba con confianza, creciendo en cada acción y ampliando la ventaja hasta los cinco goles.

 

Los últimos minutos fueron un trámite. El Benidorm bajó los brazos antes de tiempo y el OAR administró su renta sin sobresaltos hasta cerrar el encuentro con un claro 27-22.

 

Una derrota que duele más por cómo se produce que por el resultado en sí. El Benidorm volvió a demostrar que tiene nivel para competir… pero también que necesita aprender a sostener partidos. Porque en esta liga, desconectar unos minutos puede costar mucho más que dos puntos.