Hay noticias que van más allá del resultado y se quedan dentro de un club para siempre. La que ha vivido estos días Alicante TM es una de ellas. Alberto y Diego Lillo formarán parte de la selección española absoluta que competirá en el Campeonato del Mundo de Londres, previsto del 28 de abril al 10 de mayo.
No es una convocatoria más. En clave alicantina, supone ver reflejado en la élite todo un proceso de años, desde aquellas primeras etapas en las Escuelas Municipales hasta consolidarse en el panorama nacional. Los dos hermanos han crecido prácticamente en paralelo dentro del club, compartiendo entrenamientos, competiciones y ahora también un escenario reservado a los mejores del mundo.
El camino hasta aquí ha sido distinto para cada uno. Alberto ha asegurado su presencia gracias a la regularidad mostrada durante la temporada en el circuito nacional, sumando puntos con constancia y sin apenas altibajos. Diego, por su parte, llega tras un curso en clara progresión, en el que ha dado un paso adelante en momentos importantes, lo que le ha valido la confianza del cuerpo técnico.
Más allá de lo deportivo, el logro tiene un peso especial. No es habitual que dos jugadores formados desde la base en un mismo club alcancen juntos una cita de este nivel, y menos aún siendo hermanos. En Alicante TM, donde han seguido su evolución desde pequeños, la noticia se vive casi como propia.
El contexto también añade atractivo a la cita. Este Mundial tendrá un carácter especial al tratarse de una edición simbólica dentro del calendario internacional. Antes de viajar a Londres, el equipo español llevará a cabo una concentración en Sheffield para ultimar la preparación.
El buen momento de los Lillo ya venía avisando. Hace apenas unos días, ambos protagonizaron la final del Campeonato de España absoluto, con victoria para Diego en un partido muy igualado que dejó claro el nivel competitivo de los dos.
Ahora, el reto es mayor. Londres espera, y con él, la oportunidad de medirse a la élite mundial. Mientras tanto, en Alicante, el orgullo es evidente. Porque cuando dos jugadores que han crecido en casa llegan hasta aquí, el logro también pertenece a todos los que han formado parte del camino.
subcampeón, y sumar además el oro en dobles masculino junto a Rafa de las Heras.
