El Hércules CF firmó un empate de enorme valor (1-1) en el Estadio Enrique Roca de Murcia ante el Real Murcia, en el encuentro que cerraba la primera vuelta del Grupo 2 de Primera Federación. Un punto que trasciende lo puramente clasificatorio y que refuerza la confianza en la evolución del equipo, su competitividad y su fe en lograr objetivos mayores.
El conjunto alicantino llegaba a la cita con la necesidad de sumar lejos del Rico Pérez, tras la dura derrota sufrida la jornada anterior frente al CE Sabadell, marcada por la temprana expulsión de Nacho Monsalve (1-5). Con ese contexto, el duelo en Murcia se presentaba como una prueba de carácter y madurez.
Antes incluso de que rodara el balón, el Hércules ya había ganado una batalla clave: la de la grada. Cerca de 4.000 aficionados blanquiazules se desplazaron hasta Murcia y tiñeron de azul buena parte del Enrique Roca, protagonizando uno de los movimientos de afición más multitudinarios de la categoría. Una demostración de fidelidad, orgullo y sentimiento que volvió a evidenciar que el Hércules nunca camina solo.
El encuentro arrancó con un Real Murcia decidido a asumir el protagonismo. El conjunto grana se instaló pronto en campo contrario y, a base de presión alta y ritmo, logró incomodar a un Hércules que buscaba asentarse. Fruto de ese dominio inicial llegó el 1-0 en el minuto 13, cuando Álvaro Bustos culminó una acción colectiva aprovechando un desajuste defensivo visitante.
Tras el gol, el Hércules intentó reaccionar a través de la posesión. El equipo movió el balón con criterio en algunas fases, pero le faltó precisión y profundidad en los metros finales para generar ocasiones claras antes del descanso.
La segunda parte mostró una cara muy distinta del conjunto alicantino. El Hércules dio un paso al frente, ganó presencia en campo rival y empezó a creer firmemente en el empate. Beto Company agitó el banquillo y el equipo respondió con mayor intensidad, ritmo y determinación. Las llegadas se sucedieron y el área murcianista comenzó a verse cada vez más exigida.
Cuando el partido parecía inclinarse hacia el lado local, emergió la calidad individual. En el minuto 88, Samu Vázquez ejecutó una falta directa magistral, con un disparo preciso e imparable que silenció el estadio y desató la euforia de los casi 4.000 herculanos desplazados a Murcia.
El empate final dejó sensaciones muy positivas en el bando visitante. El Hércules supo resistir, no perdió la fe y encontró premio a su perseverancia en uno de los campos más complicados del grupo. El punto permite cerrar la primera vuelta con 26 puntos, a cuatro de la zona de playoff, manteniendo intactas las aspiraciones del equipo.
A nivel individual, el encuentro también dejó apuntes destacados, como la primera titularidad de Mehdi con la camiseta blanquiazul y la reaparición de Roger Colomina tras superar su lesión.
Con este empate, el Hércules ya centra su atención en el próximo compromiso liguero. El sábado, a las 14:00 horas, el conjunto alicantino recibirá al Sevilla Atlético en el José Rico Pérez con la intención de convertir las buenas sensaciones en una victoria que confirme la mejoría y refuerce la fe en un equipo que sigue creciendo.
