El Hércules de Alicante firmó una remontada épica en el Rico Pérez al imponerse por 2–1 al Juventud Torremolinos en un duelo lleno de tensión, sufrimiento y corazón. El gol de Rafa de Palmas en el minuto 93, su primero con la camiseta blanquiazul, culminó una noche que recordó que el Hércules vuelve a ser un equipo capaz de competir hasta el último segundo.
Una noche en la que, más que nunca, la afición jugó su propio partido, empujando sin descanso hasta el pitido final.
Con este triunfo, los alicantinos encadenan su quinta victoria consecutiva como locales, confirman su clara mejoría bajo el mando de Beto Company y se afianzan en la pelea por los puestos de playoff.
Beto introdujo hasta cinco cambios en el once titular, algunos inesperados. Volvía Nico Espinosa, recalando por dentro, mientras Galvañ ocupaba el lateral por la expulsión de Samu Vázquez. También regresaron Monsalve, Fran Sol y Rojas al once inicial.
El partido arrancó con dudas por parte de ambos equipos. El Hércules intentó construir desde atrás, pero el Torremolinos presionaba y dificultaba la salida del balón. La afición, siempre presente, comenzó a levantar al equipo conforme avanzaban los minutos.
La primera gran acción del encuentro llegó en el minuto 29. Una dura entrada de Dani sobre Carlos Rojas fue inicialmente sancionada con amarilla, pero la insistencia del capitán herculano y la intervención del VAR llevaron a Pol Gòdia a rectificar: roja directa.
El Rico Pérez lo celebró como un gol. Con más de una hora por delante y un jugador más, parecía el escenario perfecto para que el Hércules tomara el control del encuentro. Pero el equipo no terminó de encontrar profundidad y se llegó al descanso con empate a cero.
La segunda parte comenzó con una parada espectacular de Fran al remate de Ropero. Galvañ seguía demostrando un nivel formidable, generando peligro constante por banda. En una de sus incorporaciones, Mangada rozó el gol con un disparo a la madera.
Pero el fútbol castiga los errores, y en el minuto 59 llegó el jarro de agua fría: un fallo de Carlos Abad en una entrega permitió a Diao adelantarse y firmar el 0–1.
El Rico Pérez guardó silencio solo un instante. Después, la grada rugió. Y el equipo reaccionó.
Beto movió el banquillo introduciendo a Slavy, De Palmas y Jeremy de León. Y el equipo dio un paso adelante.
En el minuto 75, Fran Sol, puro instinto goleador, remató con potencia un centro de Carlos Mangada para establecer el 1–1. El estadio estalló y el Hércules se dejó el alma en busca del segundo. Fran estuvo a punto de firmar el doblete en dos acciones clarísimas y Bolo, reconvertido en delantero, también rozó el gol.
El Torremolinos apenas podía salir, superado por el empuje del Hércules y, sobre todo, por una afición que no dejó de creer.
Cuando todo apuntaba al empate, llegó la jugada que hizo vibrar al Rico Pérez. En el minuto 93, Ropero filtró un pase perfecto a Rafa de Palmas, que controló y sacó un disparo seco desde fuera del área, el balón entró ajustado al poste y el estadio explotó con el 2–1. De Palmas anotaba su primer gol como blanquiazul.
Tras el encuentro, Beto Company valoró la acción del VAR que supuso la expulsión rival: “Es una roja indiscutible. Carlos Rojas tiene una brecha a la altura de la espinilla.”
Sobre el error de Carlos Abad, quiso lanzar un mensaje de tranquilidad: “Todos nos equivocamos. Estoy contento y tranquilo con Carlos. Algún día infartaremos aquí, pero este equipo tiene alma.”
El Torremolinos, por su parte, protestó la expulsión y una acción final que reclamaban como córner.
Este triunfo es mucho más que una remontada. Es la confirmación de que el Hércules está vivo, que compite, que lucha, que se levanta cuando cae. Es una victoria que refuerza la confianza, que mantiene al equipo en dinámica positiva y que vuelve a demostrar que el Rico Pérez es un fortín.
