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El Hércules reacciona y rescata un punto ante el Nàstic, pero sigue sin ganar fuera de casa

El Hércules empata 2-2 ante el Nàstic en Tarragona tras una gran reacción, aunque continúa sin lograr una victoria a domicilio en su lucha por el playoff.

El Hércules de Alicante volvió a puntuar a domicilio en su visita al Nou Estadi, pero continúa sin conseguir una victoria que se le resiste fuera de casa desde la pasada temporada. El empate frente al Nàstic de Tarragona (2-2) deja sensaciones encontradas: una entrada tardía al encuentro y dificultades ante la presión rival, pero también una reacción de coraje, una propuesta valiente y una ligera mejoría en su rendimiento como visitante.

 

El conjunto blanquiazul, dirigido por Beto Company, llegaba con la necesidad de empezar a sumar lejos de casa, un requisito indispensable para mantenerse en la pelea por los puestos de playoff. Hasta ahora, únicamente había obtenido un punto a domicilio —ante el Antequera— y lo hizo en un partido frenético que se resolvió en el tiempo añadido.

 

Desde la llegada de Beto, el equipo transmite más ambición, más energía y una identidad más reconocible. En su debut ya dejó detalles de presión alta, intensidad y competitividad, rasgos que quiere imprimir a la plantilla.

 

El encuentro comenzó inclinado hacia los locales. El Nàstic planteó una presión alta muy agresiva que dificultó notablemente la salida del Hércules, obligándolo a asumir riesgos para progresar. Esa incomodidad se tradujo en errores y en falta de ritmo: el equipo alicantino tardó en entrar al partido.

 

En el minuto 22, Jardi abrió el marcador desde el punto de penalti tras una falta de Bolo sobre Baselga. El golpe dejó tocado al Hércules, y solo dos minutos después llegaría el 2-0: un centro raso de Jardi atravesó toda el área hasta que Pau apareció en el segundo palo para empujar el balón a la red.

 

Pese al duro mazazo, Beto Company insistió desde la banda en que aún quedaba mucho encuentro por delante. Esa perseverancia se transformó en una mejoría progresiva que provocó dos errores consecutivos de Jiménez, que fue expulsado y dejó al Nàstic con un jugador menos justo antes del descanso.

 

Ya en el añadido, Slavy dispuso de un penalti que falló en primera instancia, pero aprovechó el rechace para anotar su segundo gol del curso y recortar distancias antes de pasar por vestuarios.

 

Con superioridad numérica, el técnico blanquiazul modificó el plan: defensa de tres, dos delanteros y una propuesta mucho más vertical. El equipo lo agradeció.

 

El Hércules pasó a dominar con claridad. Fran Sol vio cómo le anulaban un gol por un fuera de juego muy protestado, pero el delantero no tardó en desquitarse: tras una peinada de Slavy en un centro lateral, apareció libre de marca para firmar el 2-2 y romper una racha de catorce jornadas sin marcar.

 

El equipo alicantino incluso tuvo opciones para completar la remontada, mostrando valentía y ambición pese al mal comienzo. Sin embargo, la expulsión de Samu Vázquez frenó el ímpetu visitante y el encuentro terminó en tablas.

 

El empate es valioso por el contexto, pero deja la sensación de que el Hércules pudo llevarse más. Aun así, el equipo sigue dando pasos adelante: compite mejor fuera de casa, muestra una presión alta más coordinada y, sobre todo, se atreve a ir a por los partidos incluso con marcadores adversos.

 

Los blanquiazules continúan peleando por engancharse a los puestos de playoff, respaldados por un Beto Company que ha devuelto la motivación y el carácter al vestuario.

 

El próximo compromiso será este sábado, 6 de diciembre, frente al Torremolinos en el Rico Pérez, donde el Hércules buscará confirmar su crecimiento.