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El Hércules se impone con autoridad al Atlético Madrileño (3-0)

El equipo de Rubén Torrecillas firma su segundo triunfo consecutivo con goles de Galvañ, Ropero y Colomina ante un gran ambiente en el Rico Pérez.

El Hércules volvió a sonreír en el Rico Pérez. Lo hizo con una victoria contundente (3-0) frente al Atlético Madrileño, en un encuentro en el que los de Rubén Torrecilla demostraron que la mejoría vista ante el Villarreal B no fue casualidad. El conjunto blanquiazul firmó su segundo triunfo consecutivo, esta vez arropado por una afición que respondió de forma masiva pese al horario intersemanal.

Un Rico Pérez con gran ambiente

A pesar de disputarse un miércoles a las 19:00 horas, el estadio registró una excelente entrada. La afición herculana volvió a creer en su equipo y lo demostró desde el primer minuto. Entre los asistentes se dejaron ver rostros conocidos: los exjugadores Josema y Álvarito, o José Vicente Lledó, actual director deportivo del Intercity CF. El ambiente era de ilusión contenida, con la esperanza de ver al Hércules confirmar su reacción.

El partido arrancó con un Atlético Madrileño que buscó tomar la iniciativa a través de la posesión y los centros laterales. El equipo dirigido por Fernando Torres trataba de imponer ritmo y verticalidad por las bandas. En esos primeros compases, los rojiblancos inquietaron la zaga local con internadas rápidas, aunque sin llegar a concretar ocasiones claras.

Primeros avisos del Hércules

El Hércules no tardó en responder. Carlos Rojas, eléctrico desde el inicio, protagonizó las primeras acciones de peligro. En el minuto 2, una arrancada suya por la banda izquierda acabó con un centro de Galvañ que Fran Sol no pudo rematar por centímetros. La grada rugía con cada aceleración del extremo.

El primer susto serio llegó del lado del Atlético Madrileño. Luque desbordó por la izquierda, superó a Javi Jiménez y puso un centro raso que se paseó por el área pequeña. Janneh se preparaba para empujarla a placer, pero Rentero apareció providencial para despejar bajo palos y evitar el gol.

Durante los primeros quince minutos, el Atlético Madrileño fue ligeramente superior, con una presión alta que obligó a los locales a replegar. Sin embargo, el Hércules comenzó a asentarse con el paso de los minutos, apoyado por el empuje de su afición y el criterio de Aranda en la medular.

De menos a más: el Hércules se adueña del partido

En el minuto 22 llegó la primera gran ocasión para los alicantinos. Aranda, uno de los más activos, alcanzó la línea de fondo y puso un pase atrás que Ben Hamed remató a bocajarro. El disparo iba directo al gol, pero el guardameta De Luis realizó una intervención espectacular para mantener el 0-0.

El conjunto herculano había encontrado su sitio. Un minuto más tarde, Unai Ropero filtró un balón a la espalda de la defensa para Carlos Rojas, que remató escorado obligando de nuevo a De Luis a intervenir. La grada se venía arriba, consciente de que el gol estaba cerca.

Fran Sol llegó a marcar en el 28, pero el árbitro anuló el tanto por un ajustado fuera de juego previo de Ropero. El Hércules dominaba con claridad, combinando con criterio y generando peligro por ambas bandas.

El Atlético Madrileño también tuvo su oportunidad antes del descanso. En el minuto 40, Jano filtró un pase entre los centrales que dejó a Boñar solo ante Carlos Abad. El defensa, en su intento por ajustar al máximo, mandó el balón rozando el poste. El susto no apagó la ambición herculana.

Antes del descanso, Fran Sol volvió a tener una clarísima ocasión tras un gran envío de Ropero, pero De Luis, de nuevo, sacó el mano a mano con una parada salvadora. Los de Torrecilla se marchaban al vestuario con mejores sensaciones, pero sin premio en el marcador. El 0-0 al descanso sabía a poco para los méritos locales.

La reacción, tras el descanso

El inicio de la segunda mitad fue un torbellino. Apenas se habían disputado tres minutos cuando el Hércules encontró el camino del gol. Javi Jiménez llegó a línea de fondo, centró raso al área y, tras un par de rechaces, el balón llegó a Galvañ, que con un disparo potente y cruzado batió a De Luis. El canterano, en estado de gracia, celebró el tanto con rabia dedicándoselo a su compañero Solde, lesionado de gravedad.

El gol cambió por completo el partido. El Hércules se adueñó del juego, presionó alto y jugó con confianza. El equipo transmitía intensidad y hambre, algo que hacía semanas no se veía en el Rico Pérez.

Unai Ropero completó un partido soberbio. El delantero se vació en la presión, ofreció apoyos constantes y ayudó en defensa. Su esfuerzo tuvo recompensa en el minuto 66. Recibió dentro del área un pase de Ben Hamed y, sin pensárselo, conectó un potente disparo al primer palo que se coló en la red. Golazo. El estadio estalló en aplausos y el Hércules ponía tierra de por medio (2-0).

Un Hércules reconocible

El conjunto blanquiazul jugaba con confianza, enlazando combinaciones rápidas y sin perder el orden. Aranda, muy activo en la mediapunta, recibió una gran ovación cuando fue sustituido. Cuando el granadino está inspirado, el Hércules gana en fluidez y peligro. También destacaron Rentero, imperial en los duelos aéreos, y Bolo, que volvió a mostrar su carácter en los últimos minutos despejando un balón clave bajo palos.

En el minuto 79, el colegiado señaló penalti de Rentero sobre Arnau tras una pérdida de Jeremy de León. Sin embargo, tras una larga revisión en el FVS, la decisión fue rectificada y la pena máxima, anulada. El público lo celebró como si fuera otro gol.

Fernando Torres trató de mover el banquillo para reactivar a los suyos, pero el Hércules, sólido atrás y veloz en la transición, controló perfectamente los tiempos. Los visitantes solo inquietaron a balón parado, sin llegar a generar ocasiones claras.

 

Colomina cierra la fiesta

Con el partido prácticamente sentenciado, el Rico Pérez aún tenía reservado un último estallido de alegría. En el minuto 88, Jeremy de León condujo un contraataque y asistió a Roger Colomina. El futbolista catalán, que había entrado minutos antes, golpeó raso desde fuera del área y firmó el 3-0 definitivo. La grada se vino abajo: fiesta completa.

El Hércules mostró carácter, fútbol y, sobre todo, una unión que no se veía desde hacía semanas. Torrecilla acertó en los cambios y en la lectura del encuentro, mientras el equipo mantuvo la intensidad hasta el pitido final. Los jugadores se marcharon entre aplausos y cánticos de “¡sí se puede!”, en un ambiente que recordó a las grandes noches del Rico Pérez.

Al término del encuentro, Fernando Torres reconoció la superioridad rival:

“El Hércules ha sido mejor en los momentos decisivos. Hemos tenido ocasiones, pero ellos han sido más contundentes. El resultado es quizás demasiado abultado, aunque justo por lo visto en el campo”.

Rubén Torrecilla, por su parte, se mostró orgulloso del trabajo de su plantilla frente al Atlético Madrileño:

“Hemos hecho un auténtico partidazo. El grupo se lo merece, porque trabaja cada día para noches como esta. Desde el primer minuto he visto al Hércules que todos queremos. Toca seguir con humildad y pensar ya en Sevilla”.

 

El Hércules parece haber encontrado el camino. Tras semanas de dudas, el equipo ha recuperado la intensidad, la presión alta y la eficacia de cara a portería. Los nuevos roles en ataque funcionan, y la conexión entre la afición y los jugadores vuelve a ser una realidad. Este 3-0 ante el filial rojiblanco no solo supone tres puntos: es una declaración de intenciones.


El Hércules ha vuelto.