El Hércules se enfrentaba este domingo al C.D. Teruel en el estadio Municipal Pinilla, en el partido correspondiente a la jornada 6 del Grupo 2 de Primera Federación. Hasta 300 aficionados se desplazaron desde Alicante para acompañar al equipo en un duelo que, a estas alturas, ya se antojaba vital.
El conjunto de Rubén Torrecilla llegaba con la obligación de reaccionar tras sumar un solo punto en las últimas cuatro jornadas. Una victoria, un empate y tres derrotas componían un arranque preocupante que convertía el encuentro en una auténtica final para los blanquiazules.
Consciente de la necesidad de un giro inmediato, el técnico alicantino introdujo hasta cinco cambios respecto al partido frente al Alcorcón. Buscó soluciones con la entrada de Galvañ y Aranda, inéditos hasta la fecha, y adelantó a Ben Hamed para conectar con los delanteros. Sin embargo, ni los retoques tácticos ni el esfuerzo colectivo bastaron: el Hércules sigue sin conocer la victoria desde la primera jornada y se hunde en el último puesto de la tabla.
El conjunto alicantino comenzó con energía, decidido a sacudirse la presión. En apenas tres minutos generó más peligro que en todo el encuentro anterior: un disparo que rozó el larguero y un remate de Ropero que obligó al portero turolense a intervenir. Pero con el paso de los minutos el duelo se equilibró. El Hércules monopolizaba el balón, aunque sin profundidad, mientras el Teruel apostaba por los disparos lejanos. En el minuto 15, Moreno marcó para los locales, pero el FVS anuló el tanto por mano previa.
El equilibrio se rompió en el 35. Teddy, muy activo entre líneas, cazó un balón en la frontal y su disparo, desviado por Rentero, se coló en la portería herculana. Fue un jarro de agua fría. Apenas seis minutos después, un saque de banda mal defendido permitió a Royo recoger el balón en el segundo palo para firmar el 2-0. Un error grave de una zaga que volvió a mostrar fragilidad.
El descanso llegó con un castigo excesivo. El Hércules había competido bien, pero se marchaba tocado anímicamente. Tras el paso por vestuarios, Torrecilla movió el banquillo: Slavy y Soldevilla entraron para reforzar el ataque y dar paso a un sistema más ofensivo. El delantero rozó el gol con un cabezazo que se marchó rozando el poste.
El Teruel, replegado, buscaba sentenciar a la contra. El duelo se endureció, con muchas interrupciones y poca fluidez. En el minuto 74, Galvañ devolvió la esperanza con un tanto tras una gran acción individual por la derecha, culminada con un pase de Torrecilla. El 2-1 devolvía la ilusión a la grada desplazada, que no dejó de animar.
Sin embargo, el empuje final no bastó. El Hércules lo intentó con más corazón que claridad, y el Teruel supo resistir y celebrar una victoria que le da aire, mientras los blanquiazules siguen sin levantar cabeza.
El inicio de temporada preocupa, y mucho. Con una sola victoria —ante el Tarazona—, un empate y cuatro derrotas, el equipo cierra la clasificación y atraviesa una crisis que ha encendido todas las alarmas.
Tras el encuentro, Torrecilla reconoció su frustración por no poder corresponder a la afición: “Tenemos que dar un paso al frente para sacar esto adelante. Lo que más me molesta es no poder dar alegrías a nuestra gente.”
Pese a la derrota, el técnico mantiene la fe en el grupo: “Confío en mis jugadores. Veo cómo trabajan cada día, y estoy convencido de que saldremos de esta situación.”
La afición, una vez más, volvió a demostrar su fidelidad. Ni la distancia ni la clasificación apagaron el sentimiento herculano, que sigue siendo el principal sostén del equipo.
El próximo compromiso, este viernes (19:00 h) en el estadio José Rico Pérez ante el Atlético de Madrid B, se presenta como un punto de inflexión. Una victoria podría cambiar la dinámica y devolver la confianza. Una nueva derrota, en cambio, agravaría la herida de un Hércules que necesita reaccionar cuanto antes.
