Hay derrotas que duelen por el resultado, pero que dejan sensaciones capaces de alimentar la ilusión. El Sporting Alcoi regresó de tierras catalanas sin los tres puntos, pero con algo que puede ser todavía más importante en el inicio de una temporada: la certeza de que hay equipo para competir y motivos para creer.
El conjunto alcoyano cayó por 4-3 ante el Club d’Esports Vendrell en el Pavelló Quim Tomàs, en un encuentro vibrante, intenso y de máxima igualdad que mantuvo la emoción hasta el último suspiro. Un partido de esos que recuerdan por qué el hockey es un deporte de pasión, esfuerzo y pequeños detalles.
El Sporting salió a la pista sin complejos. Con personalidad, intensidad y la intención de llevar el peso del encuentro. Frente a él, un Vendrell dispuesto a hacer valer el factor pista y que encontró enfrente a un conjunto alcoyano que nunca dejó de competir.
El buen trabajo visitante tuvo recompensa a falta de seis minutos para el descanso. Una magnífica acción colectiva permitió a Cels Portela inaugurar el marcador y poner el 0-1. El Sporting encontraba el premio a su buen juego y demostraba que había viajado a Vendrell dispuesto a plantar cara.
Pero el hockey, como tantas veces, no entiende de planes escritos. Cuando el descanso parecía cada vez más cerca, Lluís Ferrer consiguió devolver las tablas al marcador con el 1-1.
Si la primera mitad había sido intensa, la segunda elevó todavía más el ritmo.
Apenas había transcurrido un minuto cuando Jordi Ferrer transformó una directa para colocar el 2-1 y adelantar al conjunto local. Un golpe que, lejos de hacer daño al Sporting, provocó una reacción inmediata.
Porque solo 14 segundos después, Cels Portela volvió a aparecer para firmar el 2-2.
Y un minuto más tarde, Martí Portela culminaba la reacción alcoyana para poner nuevamente al Sporting por delante: 2-3.
El encuentro entraba en una auténtica montaña rusa. Vendrell y Sporting Alcoi intercambiaban golpes, buscaban el control y protagonizaban un duelo de enorme intensidad.
A falta de catorce minutos, una nueva directa permitió a Jordi Ferrer establecer el 3-3. Y cuando todo parecía encaminado hacia un final de máxima incertidumbre, el propio Jordi Ferrer volvió a encontrar el camino del gol a seis minutos de la conclusión para colocar el definitivo 4-3 y completar su hat-trick.
Los jugadores de Pere Cañellas buscaron hasta el último instante una recompensa que finalmente no llegó. El equipo alcoyano apretó, peleó y lo intentó todo para devolver las tablas al marcador, pero el gol del empate se resistió.
El Sporting Alcoi vuelve a casa de vacío, pero lo hace dejando una imagen que invita al optimismo.
Porque en Vendrell hubo trabajo, sacrificio, personalidad, capacidad de reacción y buen hockey. Hubo jugadores que dieron un paso al frente cuando el equipo lo necesitó y hubo un grupo que, incluso cuando el marcador se puso en contra, nunca dejó de creer.
Y detrás de esos jugadores existe también un trabajo que muchas veces no aparece en el marcador. El de un cuerpo técnico que trabaja cada día para hacer crecer al equipo. El de todas las personas que forman parte del club. El de quienes están cuando las cosas salen bien y, especialmente, cuando toca levantarse después de una derrota. Eso también es el Sporting Alcoi.
Desde Deporte Alicante queremos desear al Sporting Alcoi, a Pere Cañellas, a su cuerpo técnico, a todos sus jugadores y a cada una de las personas que forman parte de esta gran familia una temporada repleta de emociones, esfuerzo, aprendizaje y muchas alegrías.
Mucho ánimo, Sporting. Mucha fuerza.