Final cruel para el HLA Alicante. Los alicantinos se despidieron de la temporada este viernes en el Pedro Ferrándiz tras caer con claridad ante Movistar Estudiantes por 72-113. El equipo de Rubén Perelló necesitaba ganar para seguir vivo en la eliminatoria, pero no pudo frenar a un rival que firmó una noche histórica desde la línea de tres y cerró la serie por la vía rápida con un 3-0.
El ambiente en el Pedro Ferrándiz era bueno, aunque no llegó a ser el de las grandes noches. La decisión de cobrar entrada al abonado pudo restar presencia en la grada en un partido en el que el equipo necesitaba el máximo apoyo posible. Aun así, los presentes trataron de empujar desde el inicio a un HLA Alicante que salió con intención de competir y alargar la serie.
Los primeros minutos dejaron un intercambio constante de golpes. El HLA Alicante pudo contener a Movistar Estudiantes y respondió con acierto en ataque, especialmente desde el perímetro. Mendikote, Polanco y Larsen sostuvieron a los alicantinos en un primer cuarto que se convirtió en una batalla de triples. Los madrileños empezaron a encontrar ritmo y cerraron el primer acto con ventaja, 27-33.
El problema llegó cuando esa batalla dejó de ser equilibrada. Estudiantes siguió anotando desde fuera con una facilidad enorme y el HLA comenzó a sufrir cada posesión defensiva. En el segundo cuarto empezó el caos. Los alicantinos se quedaron atascados en ataque y los visitantes aprovecharon cada error para abrir una distancia que ya no dejó de crecer.
El segundo cuarto fue el punto en el que el partido dejó de parecer una eliminatoria y empezó a parecer una cuesta imposible. Rubén Perelló paró el encuentro, buscó soluciones y trató de cambiar el ritmo, pero nada terminó de funcionar. Los madrileños castigaban cada concesión, encontraban tiros liberados y aumentaban la renta con una seguridad impropia de un partido a domicilio.
Al descanso, el 47-63 reflejaba una realidad dura para los locales. Estudiantes había anotado 17 triples en la primera mitad y el HLA no encontraba la manera de cortar la sangría. No era solo una cuestión de acierto visitante, también era la sensación de que los alicantinos no conseguían reconocerse sobre la pista.
Larsen fue el principal argumento ofensivo del HLA Alicante. El interior sostuvo al equipo en muchos tramos y fue de los pocos que consiguió producir con continuidad pese al contexto del encuentro. También aparecieron algunos minutos de Mendikote y Llorente, pero el HLA necesitaba mucho más para frenar a un Estudiantes desatado.
Tras el paso por vestuarios, el HLA Alicante necesitaba una reacción inmediata. Sin embargo, el guion no cambió. Estudiantes continuó dominando el ritmo, cerró mejor el rebote y siguió castigando desde el exterior. Cada intento local de meterse en partido encontraba una respuesta visitante. El Pedro Ferrándiz fue apagándose poco a poco, consciente de que la remontada se alejaba con cada posesión.
El tercer cuarto dejó el partido prácticamente sentenciado. El HLA Alicante no logró encontrar la intensidad defensiva necesaria y el ataque tampoco tuvo la fluidez suficiente para reducir diferencias. El 60-88 a falta de diez minutos convirtió el último cuarto en un trámite demasiado largo para los alicantinos.
En ese tramo final se vio la cara más dura de la derrota. Algunos jugadores transmitían la sensación de querer que el partido terminase cuanto antes. No era falta de orgullo, era el peso de una noche que se había torcido demasiado pronto. Estudiantes no bajó el ritmo y siguió castigando desde el triple hasta alcanzar los 27 lanzamientos anotados desde el perímetro, récord de España y a solo dos del registro NBA de los Milwaukee Bucks.
El golpe fue duro no solo por el marcador, sino por la sensación que dejó el equipo en su despedida. Perelló fue claro tras el encuentro y pidió disculpas a la afición por no haber sido capaces de competir al nivel que requería un partido de play-off en casa. El técnico reconoció que el equipo ha perdido parte de la identidad que le caracterizó durante la primera vuelta.
El entrenador alicantino señaló el segundo cuarto como el momento en el que el partido empezó a romperse. El HLA había salido de tú a tú, pero el enorme acierto exterior de Estudiantes cambió por completo el escenario. También admitió que probó diferentes defensas, cambios de posiciones y distintas soluciones para frenar el ritmo visitante, aunque nada funcionó. Fue, en sus palabras, un “querer y no poder”.
La temporada termina con una sensación amarga. El HLA Alicante fue equipo de play-off por méritos propios, especialmente por una primera vuelta que le permitió vivir durante meses en la zona alta, pero el cierre deja muchas cosas por analizar. La eliminación ante Estudiantes duele por el 3-0, por el resultado del último partido y también por esa identidad perdida en la segunda vuelta.
