WhatsApp-Image-2026-05-15-at-20.52.37

Ángeles “Pikiki” López y Raquel Zamora cruzan el Estrecho por una causa solidaria

Las nadadoras completaron 16,6 kilómetros en 5 horas y 18 minutos y lograron recaudar 3.500 euros para que niños en situación de vulnerabilidad puedan disfrutar de campamentos urbanos este verano.

Las nadadoras Ángeles López Ortega, conocida como “Pikiki”, y la ilicitana Raquel Zamora Maroto hicieron historia la semana pasada al cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar por una causa benéfica: recaudar fondos para que niños en situación de vulnerabilidad puedan disfrutar este verano de campamentos urbanos.

 

La iniciativa nació a favor de la Fundación Generali The Human Safety Net España y de su colaboración con entidades sociales como Asociación El Arca. El reto económico inicial era alcanzar los 2.000 euros, pero la campaña ha superado las expectativas y ha logrado reunir 3.500.

 

Pikiki, originaria de Albacete y vinculada a Benidorm, quería realizar esta aventura desde hacía tiempo. Sin embargo, para poder cruzar el Estrecho suele haber una espera de cuatro o cinco años. Todo cambió cuando se enteró de que su compañera Raquel Zamora estaba buscando a alguien para afrontar el reto. No lo dudó: la llamó y le propuso hacerlo juntas.

 

Después de meses de preparación y tras el aplazamiento del pasado mes de octubre por las condiciones meteorológicas, por fin llegó el día de demostrar todo el trabajo realizado.

 

Las nadadoras llevaban un año y medio preparándose para el reto, aunque la historia de Pikiki es especial. No venía de la natación, sino del atletismo, y comenzó a nadar a los 52 años. También practicó tenis en Montemar y llegó a correr vinculada al Hércules, por lo que el deporte siempre ha formado parte de su vida.

Tras superar fuertes rachas de viento, corrientes marinas y unas condiciones que fueron modificando su forma de nadar, ambas lograron completar la travesía en 5 horas y 18 minutos. En total recorrieron 16,6 kilómetros, dos más de los previstos inicialmente con la Asociación para el Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar.

 

Durante el recorrido hubo momentos difíciles, pero el más duro llegó después del segundo avituallamiento. “Cuando llevábamos una hora y cuarenta minutos, el tiempo cambió radicalmente y el viento subió a catorce nudos. Con ese viento y esas corrientes tuvimos que aumentar el ritmo”, explicó Pikiki.

 

Era un ritmo que ellas mismas pensaban que no iban a poder mantener durante toda la travesía, pero el cuerpo respondió. “El cuerpo se adaptó y fue fantástico”, comentaba Pikiki. Así lograron llegar hasta el final, superando situaciones adversas y teniendo en cuenta que, según explicaron las propias nadadoras, con vientos superiores a los 10 nudos el Estrecho se convierte en un escenario especialmente complicado.

 

La benidormense aseguró que, pese a las dificultades, nunca se le pasó por la cabeza abandonar. Su pasado como atleta y ese sacrificio aprendido en las carreras le ayudaron a superar uno de los retos más exigentes de su vida.

 

Durante la travesía también vivieron un momento muy emocionante que nunca olvidarán. “Los delfines suelen entrar desde el Mediterráneo hacia el Atlántico y en este caso se dieron la vuelta. Unos 80 delfines estuvieron nadando con nosotras boca arriba durante varios minutos. Fue muy bonito”, recordó.

En los momentos de mayor esfuerzo, la nadadora tuvo muy presente a su padre, fallecido cuando ella tenía 16 años. Una frase suya le acompañó durante todo el recorrido: “Si la mente dice sí, el cuerpo obedece”.

 

“He aprendido a confiar en mí. Saber que ese dinero llega a una fundación me hace olvidar muchas de las tonterías que nos preocupan en el día a día”, aseguró Pikiki.

 

Parte fundamental de este logro ha sido también su equipo de trabajo, al que quiso mostrar su agradecimiento: “Gracias a mi entrenador Alberto Pérez, a Andrés Alfaro y a Fisionatura por cuidarme”.

 

Pero este reto es solo el inicio. Pikiki ya mira hacia nuevos desafíos en aguas abiertas, entre ellos la Triple Corona, Alcatraz, Montecristo, en Francia, y la travesía Tabarca-Alicante.

 

Después de cruzar el Estrecho, Pikiki y Raquel no solo han cumplido un reto deportivo, también han demostrado que la constancia, la ilusión y la solidaridad pueden convertir una travesía extrema en una historia capaz de inspirar dentro y fuera del agua.